Archive for 25 julio 2009

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La propuesta del mcd después de las elecciones

julio 25, 2009

Vencidos, ni aun vencidos.

Hay que decirlo claramente, el objetivo de imposición de una agenda ciudadana a la clase política a través del voto consensual. Planteado por la Propuesta Ciudadana del mcd. No se logró.

 No fue posible hacer que candidato (formal o independiente)  o partido alguno (los del PSD prefirieron antes perder el registro que hacernos caso) suscribiera la propuesta.

 Tampoco líderes de opinión de peso quisieron considerarla; ni los medios electrónicos concesionados, con excepción del Weso de W radio, le  abrieron un espacio.  Y se negaron  siquiera a hacer mención de la iniciativa como una más de las que circulaban. Columnistas (vg.: Leo Zuckerman, José A. Crespo,  Germán Dehesa, Pablo Hiriart, Zepeda Patterson, Denise Dresser, Jesús Silva Herzog) y titulares de emisiones de radio (vg.: León Krauze, Salvador Camarena, Carlos Puig, Julieta Lujambio), con pleno conocimiento de la propuesta, decidieron no tocar el tema. Lupa Ciudadana,  de potencial aliado se transformó en antagonista. En Letras Libres (?) terminaron por censurar nuestras participaciones en su blog.

 Ahora bien ¿se trata de un fracaso?: Claro que no, de ninguna manera.

 Esto siempre se trató de un ejercicio crítico. Y la crítica nos permite observar por supuesto lo negativo, pero también facilita la distinción de  la riqueza en los matices.

 Así como nos guardamos de denigrar a aquellos a quienes criticamos. También podemos reconocer nuestros aciertos y logros sin necesidad de dejar de juzgarnos rigurosamente.   

 No debemos dejar de destacar el papel que los comunes sí cumplimos para hacer correr la propuesta por todo el país. Gente que nos  desconocemos la circulamos,  y la hicimos conocida entre otros ciudadanos a lo largo y ancho de la República,  y logramos  que apareciera en 13 publicaciones en distintos estados. Y todo eso es algo extraordinario

 Para lo tal nunca se ofreció nada a cambio, ni siquiera la pertenencia a un grupo, ya no digamos una prebenda. La premisa fue muy sencilla: te propongo una idea que puede favorecer a la construcción de nuestra democracia, si te convence es tuya, haz por ella para lo que tu interés, voluntad y creatividad te alcancen. Mucha gente se la apropió, mucha gente la difundió: jubilados, izquierdistas, jóvenes panistas, feministas, grupos de derecha, perredistas, bloggeros, estudiantes mexicanos en el extranjero, becarios de Conacyt, empresarios, empleados, gente del Mensa,  etc., etc., etc.

 ¿Cuántos? ¿Quién sabe? Nunca pretendimos llevar un registro, pues esto no se trataba de un movimiento de seguidores, nunca se trató del aglutinamiento de una masa.

Propugnamos por la conjunción de voluntades individuales, por  una ciudadanía impulsando una idea  de beneficio común.

Hay que reparar en el hecho que el fenómeno de tal confluencia de voluntades es sólo equiparable a la que se da en las células extremistas de terroristas, que sólo implican a unos cuantos, y que aluden al odio, la destrucción y/o la salvación eterna para motivar a sus miembros.

En nuestro caso, no fomentamos el encono, apelamos a la conciencia cívica y al cariño por nuestro país. A nadie se la garantizó la gloria, ni se promovió la propuesta como una solución mágica para los problemas nacionales. Se conminó en todo momento a la autocrítica. Y se señalaron como necesarias la tolerancia a la frustración, el compromiso, la paciencia y la inteligencia.  En más de dos años de campaña para impulsar la Propuesta Ciudadana del mcd, no utilizamos una sola mala palabra.

¿Qué sigue?: la democracia.

A los   opinócratas  o los políticos que pensaban que bastaría  con ignorarnos por poco más de dos años, y que pasadas las elecciones,  los dejaríamos en paz. Les decimos: buena broma.

La democracia no se agota en las urnas, y los ciudadanos mantenemos la potestad de autodeterminación todo el tiempo, es cuestión de ejercerla. Y en eso estamos.

Publicaremos ya la nueva estrategia a detalle en el blog,  pero básicamente se tratará de interpelar a los nuevos líderes de las bancadas para que asuman la agenda ciudadana del mínimo común denominador. Y para lo tal utilizaremos nuevamente medios no convencionales, pero esta vez sí nos propondremos colarnos en los medios electrónicos concesionados para argumentar por la propuesta.

Convocamos a protagonistas del pasado proceso electoral para apropiarse de la Propuesta Ciudadana del mcd: a los miembros del PSD, a los anulistas, a los de Vota Independiente, a militantes: panistas, priistas y perredistas; a Buen Ciudadano, Ciudadanos en Red,  Causa Ciudadana, Yo influyo, México SOS, Cancha Ciudadana, Despertar Ciudadano,  Mujeres Política Poder, Mujeres Construyendo, Fuerza Ciudadana. Y a tantos otros, individuos o agrupaciones,  que puedan convencerse de hacerla  suya.

Recordamos que la propuesta del mcd no proviene, ni pertenece a partido político o agrupación definida. Pertenece a todo aquel que quiera hacerla propia. La única excluyente es utilizarla para atacar a personaje o a institución alguna.

Hagamos juntos que nuestra democracia florezca.

Gabriel Glz.

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El cuarto poder en manos de los “perfectos idiotas mexicanos”.

julio 15, 2009

Una razón principalísima del por qué los conservadores de nuestra clase política dominan la escena, a saber: En la izquierda: los populistas; en la derecha: los meones de agua bendita; y en el PRI: los ahijados del ogro filantrópico. Se debe a que el cuarto poder: prensa e intelectuales. Mantienen, aplican y preservan una lógica conservadora.

En nuestros medios de comunicación reina la “Civilización del espectáculo”, lo insustancial como premisa, y lo intrascendente como noticia.

 Nuestro cuarto poder no asiste  a los ciudadanos y a la democracia: contextualizando, matizando y explicando. Por el contrario: generalizan, confunden, dogmatizan; y banalizan. Son súbditos y pregoneros del imperio de lo efímero.

En Tiempo contado, E. Krauze señalaba la importancia que el cuarto poder tendría para la consolidación de nuestra democracia.

En los hechos, nuestra democracia más que ser impulsada por la prensa o defendida por los intelectuales. Se ha implantado a contracorriente de ambos.

 Ciudadanos mimosos: los autoconmiserables.

 A la audiencia que dirigen sus discursos, o más precisamente: sus perlarios de ocurrencias. La perfilan como indefensa, hipersensible, histriónica y menor de edad.

 Si las campañas tienen un tono  fuerte, ofenden la sensibilidad de los ciudadanos, las llaman: “guerra sucia”. Si son cordiales, no hay diferencia: “todos dicen lo mismo”.Si los candidatos no prometen, es tan mal porque no prometen: “nadie se compromete a nada”. Si los candidatos prometen, sólo se dedican a hacer promesas: “siempre es lo mismo”. Las campañas políticas, son “basura electoral que contamina nuestras calles, oidos y pantallas”. Los debates en vez de spots, aburren: ” ¿a quién le puede interesar un debate entre los líderes de los partidos”.

 Y así con una serie de francas tonterías y de pseudo argumentos rellenos de sofismas y de ironías irreflexivas, contribuyen a la percepción de que el ciudadano mexicano es una víctima inocente de las circunstancias. Dado  que los políticos son tan malos, y los ciudadanos tan buenos y nobles. Ellos siempre nos ven la cara y nosotros, el pueblo bueno,  siempre caemos.

El cuarto poder no interpela a  audiencias inteligentes. Se gasta en mantener a sus clientelas a quienes da voz sólo para plañir o balar. 

 Hay que decirlo: los ciudadanos mexicanos actuales, antes que víctimas de un sistema, de “la partidocracia” o cualquier otra cosa. Somos beneficiarios de derechos y libertades como nunca antes en la historia de nuestro país. Y eso se lo debemos a otros que estuvieron antes y empeñaron sus vidas para conseguirlo para nosotros. Desconocerlo, no sólo es una falta de análisis, es signo de  ingratitud.

 La Internet.  El Big Brother inverso: el Citizen Brotherhood.

Cuando a Fukuyama le pidieron revisar su tesis del fin de la historia. Afirmó que suscribía las premisas que la sostenían. Pero reconocía que había dejado fuera de sus consideraciones un aspecto  fundamental que, de hecho, invalidaba sus conclusiones. Se refería a la tecnología. El fin de la historia no se daría, no se dará, mientras la ciencia y la tecnología sigan evolucionando. Y está modificaría el acuerdo social, e incluso a la naturaleza humana misma.

El autor entonces señalaba que la telepantalla orwelliana se había vuelto realidad. Sólo que en lugar de estar en manos de unos cuantos tiranos, estaba al alcance de los ciudadanos comunes. Lo tal daba un poder nunca antes conocido a los individuos. Y apuntaba que  lo tal incidiría en la política de una forma nunca antes vista. La frase de Niestzsche con la que comienza su libro “El fin del hombre” es:

 Basta: se avecina un tiempo en que la política tendrá un significado diferente. (la voluntad de poder)

La temible telepantalla: la internet. Estando al servicio de los ciudadanos resulta  millones de veces más poderosa de lo que figuró Orwell. Y sus efectos lejos de ser ominosos o distópicos,  son potencialmente numinosos.

Esta herramienta de la tecnología de la información, junto con otras, ya probó su fuerza en las elecciones presidenciales de EEUU. Y ahora mismo la está mostrando en Irán (nota: el escrito es del 20 de junio 09).

El cuarto poder, el  de la caja idiota, y de la prensa escrita, está siendo rebasado por el tercer sector (el de los ciudadanos). Y relevado en sus funciones.

Los efectos de esto están por verse en México y en China (no es chiste). Si no es que ya los estamos viendo.

 Si el cuarto poder en México insiste en su inutilidad, será desechado de manera natural. O más precisamente: en automático. 

 Por último. Honor a quien honor merece.

Es injusto, e impreciso, decir que ningún intelectual mexicano está por la democracia mexicana. Los ciudadanos no hemos dejado de contar con José Woldenberg. También  con  Octavio Paz. Más allá que  sus herederos desembarazándose de  la responsabilidad de su legado, prefieren hacerse “los huérfanos de Paz”, y optan por escaparse para hacer  turismo revolucionario por Sudamérica.

Gabriel Glz.