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El cuarto poder en manos de los “perfectos idiotas mexicanos”.

julio 15, 2009

Una razón principalísima del por qué los conservadores de nuestra clase política dominan la escena, a saber: En la izquierda: los populistas; en la derecha: los meones de agua bendita; y en el PRI: los ahijados del ogro filantrópico. Se debe a que el cuarto poder: prensa e intelectuales. Mantienen, aplican y preservan una lógica conservadora.

En nuestros medios de comunicación reina la “Civilización del espectáculo”, lo insustancial como premisa, y lo intrascendente como noticia.

 Nuestro cuarto poder no asiste  a los ciudadanos y a la democracia: contextualizando, matizando y explicando. Por el contrario: generalizan, confunden, dogmatizan; y banalizan. Son súbditos y pregoneros del imperio de lo efímero.

En Tiempo contado, E. Krauze señalaba la importancia que el cuarto poder tendría para la consolidación de nuestra democracia.

En los hechos, nuestra democracia más que ser impulsada por la prensa o defendida por los intelectuales. Se ha implantado a contracorriente de ambos.

 Ciudadanos mimosos: los autoconmiserables.

 A la audiencia que dirigen sus discursos, o más precisamente: sus perlarios de ocurrencias. La perfilan como indefensa, hipersensible, histriónica y menor de edad.

 Si las campañas tienen un tono  fuerte, ofenden la sensibilidad de los ciudadanos, las llaman: “guerra sucia”. Si son cordiales, no hay diferencia: “todos dicen lo mismo”.Si los candidatos no prometen, es tan mal porque no prometen: “nadie se compromete a nada”. Si los candidatos prometen, sólo se dedican a hacer promesas: “siempre es lo mismo”. Las campañas políticas, son “basura electoral que contamina nuestras calles, oidos y pantallas”. Los debates en vez de spots, aburren: ” ¿a quién le puede interesar un debate entre los líderes de los partidos”.

 Y así con una serie de francas tonterías y de pseudo argumentos rellenos de sofismas y de ironías irreflexivas, contribuyen a la percepción de que el ciudadano mexicano es una víctima inocente de las circunstancias. Dado  que los políticos son tan malos, y los ciudadanos tan buenos y nobles. Ellos siempre nos ven la cara y nosotros, el pueblo bueno,  siempre caemos.

El cuarto poder no interpela a  audiencias inteligentes. Se gasta en mantener a sus clientelas a quienes da voz sólo para plañir o balar. 

 Hay que decirlo: los ciudadanos mexicanos actuales, antes que víctimas de un sistema, de “la partidocracia” o cualquier otra cosa. Somos beneficiarios de derechos y libertades como nunca antes en la historia de nuestro país. Y eso se lo debemos a otros que estuvieron antes y empeñaron sus vidas para conseguirlo para nosotros. Desconocerlo, no sólo es una falta de análisis, es signo de  ingratitud.

 La Internet.  El Big Brother inverso: el Citizen Brotherhood.

Cuando a Fukuyama le pidieron revisar su tesis del fin de la historia. Afirmó que suscribía las premisas que la sostenían. Pero reconocía que había dejado fuera de sus consideraciones un aspecto  fundamental que, de hecho, invalidaba sus conclusiones. Se refería a la tecnología. El fin de la historia no se daría, no se dará, mientras la ciencia y la tecnología sigan evolucionando. Y está modificaría el acuerdo social, e incluso a la naturaleza humana misma.

El autor entonces señalaba que la telepantalla orwelliana se había vuelto realidad. Sólo que en lugar de estar en manos de unos cuantos tiranos, estaba al alcance de los ciudadanos comunes. Lo tal daba un poder nunca antes conocido a los individuos. Y apuntaba que  lo tal incidiría en la política de una forma nunca antes vista. La frase de Niestzsche con la que comienza su libro “El fin del hombre” es:

 Basta: se avecina un tiempo en que la política tendrá un significado diferente. (la voluntad de poder)

La temible telepantalla: la internet. Estando al servicio de los ciudadanos resulta  millones de veces más poderosa de lo que figuró Orwell. Y sus efectos lejos de ser ominosos o distópicos,  son potencialmente numinosos.

Esta herramienta de la tecnología de la información, junto con otras, ya probó su fuerza en las elecciones presidenciales de EEUU. Y ahora mismo la está mostrando en Irán (nota: el escrito es del 20 de junio 09).

El cuarto poder, el  de la caja idiota, y de la prensa escrita, está siendo rebasado por el tercer sector (el de los ciudadanos). Y relevado en sus funciones.

Los efectos de esto están por verse en México y en China (no es chiste). Si no es que ya los estamos viendo.

 Si el cuarto poder en México insiste en su inutilidad, será desechado de manera natural. O más precisamente: en automático. 

 Por último. Honor a quien honor merece.

Es injusto, e impreciso, decir que ningún intelectual mexicano está por la democracia mexicana. Los ciudadanos no hemos dejado de contar con José Woldenberg. También  con  Octavio Paz. Más allá que  sus herederos desembarazándose de  la responsabilidad de su legado, prefieren hacerse “los huérfanos de Paz”, y optan por escaparse para hacer  turismo revolucionario por Sudamérica.

Gabriel Glz.

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2 comentarios

  1. La referencia al “cuarto poder” es sobre la prensa y medios en general. No es respecto a una publicación específica con ese nombre.

    Saludos
    Gabriel Glz.


  2. Intelectuales mexicanos?

    Apoco existen!?!?

    Nunca eh visto uno…

    Los que habia (Ing. G. C., por citar uno) Fallecieron hace muchas decadas…



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